En la tarde de ayer, dos militantes de izquierdas y médicos de profesión, los compañeros Rubén Rosón y Jorge Fernández, recibieron una paliza a manos de terroristas de extrema derecha que aprovecharon la superioridad numérica para, al grito de «¡Arriba España!», herir gravemente a dos personas que salvan vidas en el sistema sanitario público español. Puede parecer estúpido gritar «¡Arriba España!» al mismo tiempo que se ataca a quienes curan a los ciudadanos del Reino de España, pero los violentos no suelen brillar por su inteligencia.
Desde la Intersindical Asturiana queremos mostrar nuestra solidaridad, afecto y camaradería de clase con estos dos compañeros y con todas las demás víctimas del terrorismo ultraderechista. El Reino de España está sufriendo el crecimiento de un tumor muy peligroso que, si no se extirpa, irá a más. Los violentos de extrema derecha campan a sus anchas, sintiéndose fuertes por la presencia de los suyos en las instituciones. El peso de los herederos de Fuerza Nueva, que ya gobiernan en varias comunidades autónomas con un Partido Popular completamente arrodillado ante ellos, provoca que estos cobardes, que antes no se atrevían a exhibir públicamente sus execrables ideas, ganen el valor justo para agredir amparados en la superioridad numérica y, si no los detenemos, pronto también en la ventaja que proporciona portar un arma. La noche de los cristales rotos está a la vuelta de la esquina.
Cuando el terrorismo golpeaba a los concejales del Partido Popular, miles de ciudadanos de toda ideología se manifestaban para condenarlo enérgicamente. Es vergonzoso ver cómo el PP se pone de perfil cuando las víctimas no son de su ideología política. No es nuevo. Tampoco tuvieron jamás consideración alguna por la memoria de las víctimas de la dictadura franquista. Sin embargo, aquí el grado de cinismo es aún mayor: el PP es capaz de ceder ante Vox pase lo que pase porque depende de ellos para mantenerse en el poder.
Si el alcalde de Oviedo llamaba «verdulera» a la concejala de Vox era porque se sentía cómodo gobernando con mayoría absoluta. Las encuestas dicen que necesitará a Vox para formar mayoría, y ahora ese mismo alcalde, que en otras ocasiones bramó claramente contra determinadas agresiones, se conforma con dejar que una concejala emita una condena genérica «a toda forma de violencia».
Es cierto que los cachorros de la extrema derecha seguirán creciendo mientras su madre con representación institucional los amamante. Pero también es cierto que una vaca sin pasto no produce leche para sus terneros. El PP debería dejar de dar pasto a la vaca verde.
Desde la Intersindical Asturiana animamos a todas las personas con convicciones democráticas, sean de derechas o de izquierdas, a acudir a la concentración de repulsa contra este acto criminal. Nos vemos el sábado a las 19:00 en la plaza de la Catedral de Uviéu.
Si tocan a uno de los nuestros, nos tocan a todos.

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